El TDAH. Entrevista para GADAH

El TDAH de mi hijo Pablo me afectó mucho. Supe de su padecimiento desde que entró al preescolar, ya que no sospechaba que tuviera algún trastorno.

El TDAH. Entrevista para GADAH

Por: María del Carmen Ramírez
El TDAH. Entrevista para GADAH

¿EL TDAH te ha afectado a ti de alguna manera, sí o no y por qué?

El TDAH de mi hijo Pablo me afectó mucho. Supe de su padecimiento desde que entró al preescolar, ya que no sospechaba que tuviera algún trastorno.

Además mi hijo mayor no había tenido ningún problema, al contrario, todo era excelente. Ya que el preescolar era bilingüe, desde los cuatro años ya le exigían demasiado a Pablo y además le dejaban mucha tarea. A mi hijo se le dificultaba mucho, no terminaba las tareas, no ponía atención y se distraía muy fácilmente. Al poco tiempo empezaron las quejas de los maestros y decían que no trabajaba en clase y no cumplía con sus tareas y casi a diario estaba castigado. A mí me costaba muchísimo trabajo lograr que se sentara a hacer su tarea, y muchas veces no lo conseguía.

En este colegio (Colegio Vermont) no le dieron el menor apoyo y mucho menos tenían idea de lo que es el Trastorno por Déficit de Atención. Sólo me decían que “… esta escuela no es para él…”, que necesitaba otro tipo de colegio más adecuado. Yo me molesté bastante ya que me cobraron anticipadamente la inscripción y otra cantidad adicional para hacerle el examen de admisión, claro, sin ninguna objeción, y después me indican que no es la escuela para él. Entonces empecé a visitar una psicóloga que me recomendaron y ella lo remitió a otra terapia, pero no le detectaron este trastorno, hasta que siguieron los problemas escolares y decidí por mi cuenta cambiarlo de escuela, ya que a la que acudía lo había perjudicado mucho en su autoestima y estaba muy frustrado. Lo tuve que sacar prácticamente del colegio llorando, porque ahí estaba su hermano y tuve que separarlos. Me recomendaron el Colegio Giocosa, que estaba cerca de ahí. Esta escuela es muy cara, pero lo aceptaron y sí le dieron apoyo. Hicimos un gran esfuerzo para poder pagar ese colegio y además empecé a llevarlo con un neuropediatría que me recomendaron como “excelente” y quien lo empezó a tratar desde los cinco años. Tanto en la escuela como el neurólogo lo mandaban a diversas terapias de aprendizaje, lenguaje,
etc. El neurólogo (de los más caros), se limitaba a revisarlo y medicarlo en la media hora que lo veía y le volvía a dar cita hasta en seis meses. A mí no me daba ninguna instrucción de lo que debía hacer ni me hacía mayores comentarios. Únicamente le recetaba el medicamento.

Durante la primaria estuvo en el mismo colegio, con sus diversas terapias, y con apoyo de la escuela. En el cuarto año empezó a tener más dificultades y en sexto se portaba muy mal.

¿Cómo ha afectado el padecimiento a tu familia (padre y hermanos)?

A mi esposo le afectó mucho, por desconocer que tenía un trastorno y al principio lo negaba totalmente y decía que lo consentía demasiado. Le costó mucho trabajo aceptar que padecía este trastorno y yo sola acudí mucho tiempo a pláticas que daba una psicóloga a papás, sobre el déficit de atención y buscaba mucha información a través de internet y fui a congresos. Mi esposo fue entendiendo poco a poco sobre este padecimiento y entendiendo más a su hijo.

Mi hijo sufrió mucho durante su niñez, ya que su papá lo regañaba constantemente pues no sabía cómo tratarlo. También para su hermano fue muy difícil esta etapa, ya que en casa había mucha tensión y gritos, entre nosotros
sus papás y además Pablo era muy inquieto. Constantemente había pleitos y discusiones con él, porque nos llevaba la contra en todo y era muy rebelde.

Además siempre se le dificultó la escuela, aunque sí le ayudaron las terapias de aprendizaje que tomaba.

¿Cómo crees que el Proyectodah te ha ayudado a superar estas situaciones?

Yo estuve investigando y encontré por internet esta fundación de ayuda para padres, con hijos con este trastorno y decidí acudir a la plática, porque estaba desesperada. Desde el primer día de la reunión me sentí identificada con otros papás que tenían el mismo problema y decidí tomar el curso completo. Me sirvió de gran alivio ir aprendiendo diferentes técnicas en cada plática sobre el manejo de este trastorno y lo primero que aprendí y me quedó muy claro, es que los papás son los primeros que tenemos que cambiar y aprender sobre el déficit de atención, para poder ayudar a nuestros hijos.

Hasta ese momento entendí que el principal problema somos los padres por no saber manejar debidamente este trastorno, y por lo tanto somos los responsables en parte de la problemática de nuestros hijos.

A la Fundación Federico Hoth le agradezco infinitamente el darnos la oportunidad a los papás de prepararnos y conocer más sobre este trastorno.

Nadie absolutamente nadie, hasta ese momento nos habían dicho qué teníamos qué hacer como padres, y entendí que sin el apoyo de nosotros, nuestros hijos no pueden salir adelante.

Por su trabajo, mi esposo no podía acudir a las pláticas. Entonces yo me llevaba a casa el material y leíamos juntos el contenido de cada plática y también me ayudaba con las tareas.

De manera general comenta cómo era tu vida antes del GADAH.

Mi vida era muy acelerada, y muy frustrante, porque yo pensaba que al llegar a la adolescencia mi hijo Pablo estaría mucho mejor, ya que había recibido todas las terapias recomendadas hasta ese momento. Me había dedicado durante años a llevarlo a diario a las terapias indicadas por el neurólogo y por la escuela, sin que faltara a una sola y después me llevé una sorpresa, ya que al llegar a la adolescencia el problema del trastorno por déficit de atención, lejos de mejorar, se agudizó y en el caso de mi hijo, a pesar de tener un psiquiatra y estar medicado seguía comportándose muy mal. Además empezó con el trastorno oposicionista desafiante, que vino a complicar aún más la relación con él. Su comportamiento fue sumamente complicado desde que empezó la secundaria. A pesar de que lo cambié a una secundaria muy pequeña y les expliqué el problema de mi hijo, me dijeron que sí lo aceptaban y que conocían dicha problemática, lo cual no fue cierto, ya que empezó a tener muchos problemas al poco tiempo de haber ingresado. Ante esto yo les llevé lecturas sobre este trastorno explicándoles mucho en qué consistía y por qué se comportaba así. Fue una escuela que no apoyó a mi hijo con este problema pues no sabían qué hacer con él y tuve que sacarlo nuevamente a los pocos meses y buscar otro colegio. Se me vino el mundo encima pues no sabía qué hacer. Hasta que lo aceptaron en otra secundaria más personalizada.

¿Cómo fue tu vida desde que entraste y todo el tiempo que estuviste en el GADAH?

Cuando entré al GADAH me di cuenta que no sabía muchas cosas sobre este padecimiento y que era necesario aprenderlas para poder ayudar a mi hijo verdaderamente. Mi vida fue cambiando poco a poco, pues nos relajamos mucho al tener más conocimiento sobre el padecimiento y tratar de aplicarlo en nuestro hijo. No siempre es fácil, pero debemos tener mucha paciencia y perseverancia y saber cuáles son las técnicas que funcionan para nuestros hijos. Hay días en que están más dispuestos a colaborar y otros no. Es muy importante que haya mucha comunicación entre el psiquiatra, los profesores y los padres. Es un tratamiento multimodal, porque se necesita la colaboración de todos. El medicamento les ayuda bastante y debemos dárselo de acuerdo
con las indicaciones del psiquiatra o neurólogo.

Nuestra vida diaria fue cambiando poco a poco y ya sin enfrentamientos, tratando de hablar con él en forma tranquila. Aparte de las pláticas del GADAH mi esposo y yo tomamos una terapia juntos para resolver de la mejor manera la problemática con mi hijo. En la medida en que nosotros tratamos con tranquilidad a nuestro hijo, él también ha cambiado su comportamiento y se ha calmado bastante. Antes de eso la casa era un caos total, en la que se vivía con mucha tensión, esperando que en cualquier momento surgiera un arranque de cólera de mi hijo. Ahora ya lo entendemos mejor y tratamos de evitar que surjan esos conflictos. Buscamos que estudiara en un bachillerato adecuado, en el que no fueran tan exigentes, para que él pueda concluir la preparatoria y por las tardes tiene entrenamiento exhaustivo en el deporte que practica y ya veremos después si decide estudiar otra cosa que a él le guste, o que se dedique a otra actividad.

Explica concretamente los cambios que has visto reflejados en cada uno de los siguientes aspectos: familia, escuela y ambiente social.

Antes que nada mi familia cambió completamente al conocer más sobre este trastorno. Nos sentimos más tranquilos porque ya lo entendemos mejor.

La situación sigue siendo difícil, pero aprendimos muchas cosas que son muy importantes para el manejo de mi hijo y sobre todo conocemos más sobre el TDAH y su manejo.

Aprendimos que la adolescencia es una etapa difícil en los jóvenes, pero si tienen TDAH es mucho más complicada y debemos estar preparados para ir resolviendo cada evento que se presente en este trastorno día a día. Hay veces que es muy difícil enfrentar esta problemática y creemos que no vamos a poder y otros días son más tranquilos.

En el GADAH aprendimos la importancia que tiene destacar sus habilidades, y no necesariamente tienen que ser escolares. En particular mi hijo se ha destacado en el deporte, en tiro con arco, desde los once años y por su perseverancia y dedicación está entre los primeros cinco lugares de todo el país, por lo que lo hemos apoyado en esta habilidad y dejamos de darle tanta importancia a la escuela. Él finalmente decidirá si decide seguir su vida deportiva o si algún día estudiará alguna carrera que le guste, no es decision de nosotros, él debe decidir, nosotros le hemos dado las herramientas y él debe tomar sus decisiones.

Hemos aprendido muchísimo de mi hijo, del cual estamos muy orgullosos, y debemos sentirnos muy satisfechos de los logros que ha tenido a pesar de su padecimiento. No ha sido nada fácil este camino, pero hemos avanzado.

Actualmente está cursando el segundo de bachillerato, en el Instituto Rosner.

Se le dificulta mucho estudiar, pero en esa escuela lo han apoyado muchísimo y la directora es la psicóloga María Elena Sáenz , quien conoce muy bien sobre el trastorno por déficit de atención y sabe muy bien sobre su manejo, lo cual le agradezco mucho porque este tipo de alumnos casi no tienen oportunidad en otras escuelas. Además lo apoyan en su habilidad deportiva dándole oportunidad de que asista a los campeonatos que necesita ir y después recuperarse en las clases.

En el ambiente social está mucho mejor, ha recuperado su autoestima y tiene muchos amigos, lo que anteriormente no pasaba.

La escuela se le sigue dificultando, pero en este bachillerato les dan oportunidad de seguir a su ritmo y los apoyan mucho en las materias que no pueden dándoles asesorías extras.

Vivimos día a día con él, apoyándolo en sus actividades y esperamos que en un futuro le vaya muy bien.

Aprovecho para dar gracias al proyecto GADAH por darnos la oportunidad a los papás de conocer más sobre este tema tan extenso sobre el déficit de atención, y de sentirnos apoyados, ya que el camino es muy largo por recorrer ya que es para toda la vida.

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