El diagnóstico médico de mi hijo de 20 años es que continúa con el TDAH. Tenemos que estructurar un plan de trabajo, ¿por dónde empezar? Asimismo, necesito el apoyo de mi esposo, porque mi hijo se niega a reconocer su padecimiento y a asistir al doctor. Me encuentro consternada al igual que la familia.
Se me había dicho que en la adolescencia este problema se superaría pero no fue así: está presente en la vida de mi hijo al igual que en la nuestra, además de que se correlaciona a una serie de problemas: sobrepeso y ansiedad. Así mismo, cuando se trataba de capacidades académicas o intelectuales, mi hijo devaluaba su desempeño y la relación con la familia no era del todo cordial. Él tenía frecuentes discusiones por el tema económico con su padre. Él les daba semanalmente a los dos hermanos la misma cantidad de dinero pero mi hijo
con TDAH argumentaba que le daba más dinero a su hermano. Cuando a media semana se le terminaba finalizaba diciendo que su hermano era el preferido de su papá, cuando la mayoría de veces a él le daban más dinero.
Constantemente me encontraba estresada, sentía que el ambiente familiar era disfuncional. Mi hijo con TDAH repetía constantemente que yo era una madre observadora, exigente y poco accesible. Según él era muy difícil comunicarse conmigo porque cada vez nos entendíamos menos y el sentido de autoridad lo enojaba y confundía
en toda la extensión de la palabra.
Con respecto a los amigos de su hermano le molestaba que llegaran a casa y los enfrentaba diciéndoles que lo esperaran afuera, no quería que pasaran a la casa.
Además, frecuentemente me externaba que se sentía inseguro y que creía que no cumplía sus expectativas y que tenía mucho miedo a equivocarse. Yo trataba de alentarlo para que continuara con sus proyectos, pero no tenía las herramientas adecuadas para decirle cómo hacerle para que se quitara todas esas inseguridades que tanto lo agobiaban. Al final las palabras sólo lo calmaban un rato pero no quedaba definido cómo seguir la ruta trazada.
En mi desesperación entré al internet y encontré la pagina de Proyectodah, donde se asesoraba a los padres de familia que teníamos esta problemática. Sin embargo, hay que tener presente que él se negaba asistir a cualquier apoyo que se le brindara. En la plática de orientación se despejaron muchas de mis dudas, entre ellas que el TDAH en la mayoría de las veces persiste para toda la vida; el problema de aprendizaje ya estaba superado ya que con anterioridad, a la edad de seis años se había tratado pero ahora surgían otros problemas.
Me inscribí al GADAH Coyoacán que se impartía en la fundación, donde trabajamos y compartimos emociones además de los conocimientos que se iban adquiriendo dentro del grupo de seis personas que éramos. El poder intercambiar nuestra propia historia dirigida por el Proyectodah fue lo más maravilloso que me pudo haber sucedido. Entendí que el reto era difícil mas no imposible, que a través de todo este gran apoyo que se les brindaba a los papás de hijos con TDAH, había una esperanza para esta población vulnerable de nuestra país y que el Proyectodah estaba ahí para darle un seguimiento y que todos los papás adquirieran los conocimientos necesarios sobre el TDAH, por medio de los GADAH establecidos en diferentes puntos de la ciudad de México.
GADAH me enseñó una manera distinta de vivir, a ver las cosas de otro modo desde la problemática del TDAH: entender mis sentimientos y los de mi hijo para tener una mejor comunicación, cómo lidiar con los retos del aprendizaje, cómo comportarse en todos los ámbitos de la vida de mi hijo y cómo detectar posibles comorbilidades y reportarlas al especialista. Fueron muchas cosas las que aprendí y ahora forman parte de mi vida y de mi familia.
Fue un cambio tan radical en mí que cuando tenía sesión mi hijo con el trastorno tomaba mi material del GADAH y me decía: “mamá ya va a comenzar tu sesión en la fundación, se te va hacer tarde”.
Gracias al Proyectodah el camino de mi hijo y el de toda la familia se ve con más optimismo porque hemos emprendido el mejor camino del conocimiento, de la tolerancia, de la perseverancia y del amor. Ahora contamos con más herramientas para lidiar con el TDAH.
He tenido la oportunidad de conocer diferentes especialistas y compañeras en el Proyectodah, que le han dado a mi vida un giro de armonía para seguir el camino trazado como madre de un hijo con TDAH.
Si conocemos las características del TDAH, estaremos en ventaja para protegerlo, ayudarlo, pero sobre todo, a comprenderlo, porque algo me queda muy claro que el TDAH los coloca en situaciones de riesgo y podemos evitarlo.
El apoyo familiar fue importantísimo pues esto le dio seguridad a mi hijo. Ahora está más preparado para mejorar su capacidad académica, y social. Antes le costaba mucho esfuerzo cultivar amistad con compañeros de su edad, prefería a las niñas dentro de su círculo social, y si eran varones tenían que ser de menos edad que él.
Ahora convive con chicos y chicas de su edad y de otras edades sin tener problemas.
Si ignoramos al TDAH no sabremos qué será de nuestros hijos en el futuro, ahora sé que está en nuestras manos de padres que los niños de hoy y los adultos del mañana sean personas que se puedan desarrollar plenamente para alcanzar sus metas.
En la actualidad mantengo una actitud positiva, pongo mucha atención a los logros de mi hijo, controlo mi enojo, y manejamos mejor nuestras frustraciones individualmente y en familia.
Ya no me angustio en lo que no puedo cambiar, ahora trato de apoyarlo desde su realidad y que alcance su autonomía e independencia, sin olvidar decirle cuánto lo quiero.
Hoy por hoy, gracias a todo lo que he aprendido en GADAH, ahora somos una familia más fuerte y con mayor madurez para enfrentar los retos en forma más responsable y con mayor información del trastorno.
En lo personal ahora tengo un mejor concepto de la autoestima pues se me ha dado la oportunidad de expresar y compartir mis sentimientos con otros padres y entender mejor el problema de este padecimiento. Asimismo, valorar los logros de mi hijo nos permite crear un vínculo seguro y de confianza que nos ayuda a relacionarnos
con nosotros mismos y los demás.
Las enseñanzas y lineamientos de los GADAH te educan que se puede aprender a convivir con el TDAH pues nos prepara a los padres a manejarlo cada día y éstos a su vez a quien lo padece.
Hay que tener en cuenta que los buenos hábitos siempre ayudan a dar una estabilidad mental y emocional, por lo que entenderlos simplifica mucho la vida de las personas.
Detectamos los malos y buenos hábitos e identificamos la situación y el motivo de un conflicto y si éste se presenta nos auxiliamos de algunas técnicas de respiración y visualización para la relajación.
Estoy empezando a potenciar una serie de hábitos familiares y personales que me sirven de apoyo y me dan seguridad. Pongo en práctica el humor, la paciencia, la perseverancia y el autocontrol que me permiten enfrentar situaciones de conflicto sin desesperarme.
La proactividad es otra estrategia que utilizo diariamente porque hay que poner todo lo aprendido en acción para superar todos los problemas cotidianos. Las cosas no se hacen solas, hay que dar el primer paso y saber cómo hacerlas en el TDAH.
GADAH te motiva para seguir adelante. Yo a veces carecía de esa motivación pero cuando entiendes el sentido de las cosas, te despierta el interés, el entusiasmo y tratas de afrontar lo que el destino te pone en el camino.
Le doy las gracias al Proyectodah por darme la oportunidad de crecer, saber el compromiso que tengo para conmigo y mi hijo con TDAH y en términos genera les para con mi familia y la sociedad, que gracias a toda esta preparación puedo dar un mayor ejemplo y testimonio de vida como madre. El camino recorrido no ha sido fácil, pero tengo la certeza que mi paso por el GADAH me ha ayudado a crear comportamientos constructivos y favorecedores en mis relaciones y a tener objetivos en mi vida.
El Proyectodah y CHADD me certificaron como asesora de papás y poder apoyarlos para ser una sociedad más comprensiva al tratar este tema tan complejo. El estar con padres de familia en la misma situación que yo, me ha permitido entender y comprender la problemática del trastorno.
Aprendí de mis errores y miedos a cómo superarlos para ser una mejor persona cada día, además de que comparto mis experiencias con los padres para ayudarnos en esta difícil tarea de lidiar con el trastorno.
Tenemos que darnos un poco de tiempo para aprender; pero creo que vale la pena el esfuerzo, ya que los resultados mejoran mi calidad de vida y la de mi familia. Actualmente trabajo mis emociones plenamente para ser feliz con mi familia y disfrutar más de la vida.
No importa lo que el destino hizo conmigo sino lo que ahora hago yo con el destino.